Selección sin uniforme

5 May 2014

Tal vez para los amantes de la Roja, la “camiseta sin marca” es uno de los objetos más curiosos y recientes de la historia de nuestra selección. Para 2007, Chile se preparaba para la Copa América en Venezuela de ese año, luego de dos desastrosas campañas mundialistas y nuevamente bajo la dirección del mismo entrenador que llevó a la selección a Francia 98, Don Nelson Acosta, y en la Asociación Nacional de Fútbol Profesional de Chile (ANFP), comienza su presidencia el periodista y dirigente de fútbol, Harold Mayne-Nicholls.

En ese año, nuestra selección llevaba cuatro años vistiendo las indumentarias de Brooks, marca representada por Forus, en medio de una crisis financiera de la ANFP, por desorden administrativos, embargo de bienes, falta de liquidez y el bajo rendimiento de la Selección Nacional durante las dos últimas clasificatorias, por lo que el antecesor de Mayne-Nicholls, Reinaldo Sanchez, obtuvo un préstamo de US$500 mil con la condición de renovar el contrato. Sin embargo, días de asumir Mayne-Nicholls, se interpuso una demanda contra el proveedor de la indumentaria debido a problemas con el contrato, ya que en sus propias palabras, “el contrato no es para nada conveniente, absolutamente ruinoso para el fútbol chileno” (Radio Cooperativa, 21 de Marzo 2007).

Reinaldo Navia, portando la camiseta sin marca en 2007

Por esto, para los tres primeros encuentros amistosos en febrero y marzo, con Venezuela, Brasil y Costa Rica, se improvisó un uniforme simple, sólo la camiseta roja con el logo de la Federación, generando una fuerte polémica entre Forus y la ANFP. Finalmente y debido a un fallo a favor de Forus, la empresa Brooks volvió a la camiseta y, como quedó inicialmente estipulado con la renovación de contrato, vistió a la Selección Chilena en el Mundial de Sudáfrica 2010, finalizando meses después de este campeonato.

Desde el Mundial de 1966 que la Selección Chilena ha sido auspiciada por nueve diferentes marcas en sus uniformes, mostrando un logo a lo largo de su pecho. Pero el histórico verano de 2007 se marcó la diferencia, se dijo que no era necesario que las marcas se tenían que apoderar del fútbol chileno, la historia y los grandes coleccionistas del fútbol nacional conocieron a la “camisa rebelde”.

Por Francisco Soto Riquelme

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