Placard ’98

La última vez que Chile había ido a un mundial fue en 1982. Entremedio, para las clasificatorias del mundial de México ’86, Chile solo llegó al quinto lugar de cuatro clasificados; y, para las clasificatorias de Italia ’90 ocurrió uno de los eventos más vergonzosos de la historia del fútbol chileno: el “Maracanazo”, lo que vetó a nuestra selección para participar en la Copa Mundial de la FIFA de 1994. Ya en 1996, Chile volvía a las clasificatorias mundialistas con una selección que años más tarde se convertiría en una de las más recordadas de nuestra generación, dirigida por Don Nelson Acosta y con jugadores como la dupla Sa-Zá de Ivan Zamorano y Marcelo Salas, Javier Margas y José Luis Sierra, quienes defendieron la histórica camiseta Placard de Reebok.

Ivan Zamorano y la Placard 1997

La historia de la camiseta Placard se remonta a principios de la década de los 90, cuando la marca deportiva Reebok decide entrar al mercado del fútbol convirtiéndose en el sponsor oficial de selecciones como Rusia y Ecuador, logrando ser reconocidos por el gran logo que se encontraba en el pecho de la camiseta. Sin embargo, para EEUU ’94, el reglamento de la FIFA prohibía exhibir un gran isotipo como el que la Placard rusa presentaba, por lo que debieron cambiar el diseño de ésta. Dos años después y con el modelo discontinuado, Reebok firma contrato con la Selección Chilena de Fútbol. El modelo a utilizar era sobrio, similar a la única camiseta Rhumell que tuvo “la Roja” el año anterior, pero ya en las clasificatorias, Reebok vuelve a confeccionar la camiseta Placard en la primera ronda.

La Dupla Sa-Zá con la nueva Placard, 1998

Cuando Chile ya se encuentra cerca del mundial de Francia ’98, el fantasma del reglamento FIFA vuelve a aparecer: Reebok decide por fin hacer un “gran” cambio a la camiseta del logo problemático, quitándole dos grandes barras blancas y dejando la indumentaria sin problemas para ser presentada en la Copa Mundial. Es este diseño con el que Chile llega por primera vez en dieciséis años a la Copa del Mundo, y con la que avanzó a octavos de final frente a Brasil, donde ya conocemos el resto de la historia.

La Roja que nunca olvidaremos, 1998

 

Por Francisco Soto Riquelme

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