El regreso del Ballet

14 May 2014

A fines de la década de los 80, la Universidad de Chile se encontraba en crisis futbolística que los mantuvo en Segunda División. En 1990 y al volver a Primera División, la administración decide buscar un patrocinador por primera vez en la historia al equipo que se mantuvo al margen de la madura relación entre el fútbol chileno y las marcas con la empresa camionera sueca Scania y al año siguiente con Fiat. Sin embargo, mientras Colo-Colo de la era Lada triunfaba en la Copa Libertadores de América, los números en la economía y en el campeonato se mantuvieron intactos, estando a punto de descender por segunda vez en menos de cuatro años.

Durante la Dictadura Militar es nombrado Gerente General de Chilectra Metropolitana, quien veinte años después se convertiría en Presidente de la Universidad de Chile, José Yuraszeck. Yuraszeck, hincha del plantel desde 1959, relata que estuvo presente en cada partido de la “U” mientras se encontraban en Segunda División, y su relación con el equipo incluye abonos para dos estadios que nunca se construyeron.

Para finales de 1991, se decide un rotundo cambio dentro de la institución, desde la nueva administración liderada por el doctor René Orozco, hasta un gran cambio de imagen donde no sólo cambiarían las camisetas color azul rey a azul marino, sino también con una marca que representara mejor a nuestro país. Este es el momento en el que Chilectra llega a la camiseta de Universidad de Chile, debutando en el Estadio Nacional para la Copa Chile, el 12 de abril de 1992 frente a Rangers. El equipo azul marino gana 2-1, dando el paso inicial para la nueva gran era dorada del plantel y dejándolo como un consagrado más del actual fútbol chileno.

Chilectra acompañó a la Universidad de Chile hasta 1998, en una época de triunfos que incluyeron dos campeonatos nacionales y también dos participaciones en la Copa Libertadores, pero más que esto, la consolidación de un equipo que tras 25 años de crisis, volvió a estar entre los más grandes del fútbol chileno.

Por Francisco Soto Riquelme

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